sábado, 15 de mayo de 2010

ANÁLISIS DE MI TIO

CONTRAPUNTO  ENTRE DOS FORMAS DE CIUDAD Y DOS FORMAS DE VIDA:
El centro de la ciudad que conserva viejos edificios y formas de vivir tradicionales, marcadas por intensas relaciones entre las persona, por un uso no especializado de los espacios urbanos (calle-mercado-espacio de juego-espacio de encuentro) frente a un típico conjunto especulativo de vivienda individual aislada, con retiros que la separa de la calle y los vecinos,  para evitar los encuentros.
Una  vivienda de clase baja o media baja, producto de sucesivas adaptaciones de una edificación anterior del centro de la ciudad, que da por resultado un espacio algo laberíntico, con superposiciones y traslapes que provoca permanentes  encuentros con la vecindad,  frente a una casa funcionalista, cuya principal característica es la de tener una zonificación  estricta (jardín con diferentes terrazas para diferentes usos: almorzar, tomar café o tener invitados) y  que además tiene un alto nivel de automatización, especialmente en la cocina y en la que las únicas posibilidades de establecer algún tipo de relación social o visual con los vecinos es ingresando ritualmente a la casa (el rito ostentoso de encender la pileta) u observando subrepticiamente por encima del muro divisorio a la casa vecina..
El centro de la ciudad se percibe como un espacio seguro para los niños, que se han apropiado de las calles y corretean y usan el espacio con creatividad, mientras  el barrio de la familia Arpel  es percibido como gris e inseguro, por el cerramiento y por la escena en la que la casa se antropomorfiza adquiriendo la imagen de un rostro que vigila.

                                                          
LA CASA Y LA FABRICA SON  MÁQUINAS
La fábrica de plásticos del Sr. Arpel tiene un supuesto alto nivel de automatización al igual que la casa.  Casa y fábrica tienen una organización basada en la producción (la parte más tecnológica de la casa es la cocina).  La casa está pensada como la  fábrica, compuesta por  elementos relacionados entre sí que  deben funcionar adecuadamente si  las funciones  establecidas se cumplen. Pero tanto en la fábrica como en la casa, cuando un elemento falla, se produce el caos. En la fábrica, cuando Monsieur Hulot “monea” la máquina y empieza a producir salchichas en vez de tubos. Y en la casa, cuando Hulot pincha la tubería de la fuente y se inutiliza el espacio “para comer en el jardín” se produce igualmente el caos.

CRITICA A LA ULTRATECNOLOGÍA   Y AL DISEÑO VANAL
La escena en la que Hulot busca un vaso en la cocina es una crítica al consumismo de  tecnología,  a la actitud esnobista de tener  la última tecnología, que raya en  el absurdo. 
Asimismo, la forma en la que Hulot utiliza el “sofá” de la sala para descansar  es una burla  al diseño estilizante, a la corriente formalista  que impone “modas” y “estilos” y que  solamente representa un esfuerzo por vender y no un producto pensado para el bienestar humano.

ROLES, PERSONALIDADES, VALORES
La familia Arpel es un arquetipo de la familia machista, consumista y ostentosa,  centrada más objetivos económicos y en el mantenimiento de un estatus determinado por su nivel de consumo. Él es el típico esposo proveedor  que mantiene bajo su omnímodo poder a la familia. Es un fiel defensor de los valores positivos del capitalismo. Le parece una mala influencia la relación de Hulot con su hijo. Trata de ayudar a Hulot  consiguiéndole un trabajo en la fábrica.
Ella es  la típica esclava doméstica,  con el rol de mantener y limpiar la casa, que lo cumple con exageración. Es muy ostentosa de su casa “moderna” ante sus amistades. La fuente es un artículo de ostentación, que solo se pone a funcionar cuando alguien   visita la casa.
En el aniversario de bodas se obsequian “propiedades” patrimoniales,  nada de uso  personal, lo que pone de manifiesto sus valores, centrado más en la propiedad.
Arpel  y su esposa se ponen de acuerdo para hacer un almuerzo en el jardín e invitar a la vecina para que le conozca a Hulot, en la perspectiva de que podrían ser pareja. Es la defensa de valores familiares  bajo el modelo consumista.
Hulot en cambio muestra valores más humanos, ve la realidad con el candor de  un niño, por eso tiene una magnífica relación con su sobrino, alterna con todos sus vecinos,  está preocupado de cosas más simples, como recoger su ropa seca, retirar las camisas planchadas por su vecina o mover la hoja de la ventana para que el reflejo del sol haga cantar al canario. Es la figura opuesta al exitoso Señor Arpel


SIMBOLOS
El barrio en el centro y la casa de M Hulot simbolizan también lo “natural”: colores ocres, materiales naturales: piedra, ladrillo, vegetación, canarios, perros, formas naturales, mientras que la casa Arpel simboliza “lo artificial”: colores grises, metales, vidrio, plásticos, hasta el jardín aparece artificial (!jardín de formas lineales en ángulo recto¡).

La casa se antropomorfiza y adquiere la fisonomía de un rostro que vigila. Que vigila? Que no haya invasores o ladrones. Expresa una percepción de inseguridad y al mismo tiempo revela el carácter  de la casa como el espacio donde se  guardan las posesiones. La casa-fuerte. Frente a esto, Hulot tiene la llave de la puerta de su hogar “escondida” encima del pequeño  techo sobre la puerta, a la vista de todo el mundo.  Revela  un alto grado de confianza  en el vecindario y por supuesto esa paz y seguridad de la que habla Jane Jacobs: “Esa paz ha de garantizarla principalmente una densa y casi inconsciente red de controles y reflejos de voluntariedad y buena disposición inscrita en el ánimo de las personas y alimentada constantemente por ellas mismas.” Es la seguridad de los viejos barrios.
Tati es pesimista acerca del futuro de la ciudad.  Hacia el final de la película, hay una escena en la que  se ve una casa del centro que está siendo derrocada. Simboliza  la lenta desaparición del centro y de los modos de vivir que alberga y la extensión de la ciudad especulativa, funcionalista y el modo de vivir consumista, individualista.

jueves, 13 de mayo de 2010

MI TIO


Dirección: Jacques Tati.
País: Francia.
Año: 1958.
Duración: 115 min.

Género:
 Comedia.
Interpretación: Jacques Tati (Sr. Hulot), Jean-Pierre Zola (Sr. Arpel), Adrienne Servantie (Sra. Arpel), Lucien Frégis (Sr. Pichard), Betty Schneider (Betty), Jean-François Martial (Walter), Dominique Marie (Vecina), Yvonne Arnaud (Georgette), Adelaide Danieli (Sra. Pichard), Alain Bécourt (Gerald Arpel).
Guión: Jean L'Hôte, Jacques Lagrange y Jacques Tati.
Producción: Jacques Tati.
Música: Franck Barcellini y Alain Romans.
Fotografía: Jean Bourgoin.
Montaje: Suzanne Baron.
Diseño de producción: Henri Schmitt.

Vestuario:
 Jacques Cottin.
Estreno en Francia: 10 Mayo 1958.

jueves, 22 de abril de 2010

LA MALDICIÓN DE LA FLOR DORADA


Dirección: Zhang Yimou.
País: China.
Año: 2006.
Duración: 114 min.
Género: Drama, acción.
Interpretación: Chow Yun Fat (emperador Ping), Gong Li (emperatriz Fénix), Jay Chou (príncipe Jai), Liu Ye (príncipe Wan), Chen Jin (mujer del médico imperial), Ni Dahong (médico imperial), Li Man (Chan), Qin Junjie (príncipe Yu).
Guión: Zhang Yimou, Wu Nan y Bian Zhihong; a partir de la obra de Cao Yu.
Producción: Bill Kong y Zhang Weiping.
Música: Shigeru Umebayashi.
Fotografía: Zhao Xiaoding.
Montaje: Cheng Long.
Diseño de producción: Huo Tingxiao.
Vestuario: Yee Chung Man.
Estreno en China: 21 Diciembre 2006.

CÓMO SE HIZO "LA MALDICIÓN DE LA FLOR DORADA"

Notas del director Zhang Yimou
  «La Maldición de la Flor Dorada tiene lugar en la antigua Dinastía Tang Posterior hace más de 1.000 años, una de las dinastías más exuberantes de la historia de China en un época de ostentación. La Dinastía cumplía el viejo proverbio chino “Oro y jade en el exterior, podredumbre y decadencia en el interior”, ya que lo bonito del exterior, guardaba en el fondo una verdad oscura y atroz. En esta película, la historia se centra en una familia imperial disfuncional, típica de tiempos feudales, donde bajo el glamour que reinaba dentro del Palacio, se escondían profundos secretos. La Maldición de la Flor Dorada es un excitante punto de partida para mí como cineasta, una mezcla entre un melodrama y una película épica de artes marciales. Habiendo crecido con la literatura de artes marciales y la tradición wuxia de películas de artes marciales, mi desafío ha sido llevar el género a nuevas y más lejanas direcciones, como con Hero y La Casa de las Dagas Voladoras. Con La Maldición de la Flor Dorada, creé un nuevo género híbrido combinando la poderosa trama y los personajes de uno de los grandes clásicos dramáticos del siglo XX, “Thunderstorm” de Cao Yu, con la emoción y el esplendor de un espectáculo de artes marciales de la Dinastía Tang. Aunque “Thunderstorm” trata de una familia rica de industriales de los años 30 que se desintegra, habla de temas como el poder, el mal, y la codicia, temas que conciernen a cualquier siglo, desde la Dinastía Tang hasta hoy.
Para combinar estos géneros, me aseguré en gran medida que todas las secuencias de acción servían a la historia en función de la trama o las caracterizaciones. Eso fue, de largo, la cuestión más exigente de hacer esta película: encontrar el equilibrio adecuado entre el contenido y la forma.
  La composición visual es de una gran importancia para mí. Para elevar la sensación de opulencia, el color dorado se utiliza de forma extensiva en los escenarios y en la ropa. La luz también desempeña un papel importante. La colorida cristalería artística china se utiliza para intensificar el tono y la traslucidez en los pilares, las paredes, ventanas, y muchos elementos decorativos del Palacio. Las gamas de color y la luminosidad de los escenarios son realmente únicas y palaciales.
El vestuario es inconfundiblemente chino. De nuevo, el dorado se usa de forma extensiva. Yee Chung Man (Diseñadora de vestuario) realmente lleva la idea de fastuosidad al extremo. La mayoría de los trajes tienen cuatro o seis capas. Cada capa ha sido meticulosamente cosida a mano con detalles intrincados. La “Toga del Dragón” y el “Vestido del Fénix”, vestidos por Chow Yun Fat (El emperador) y Gong Li (La emperatriz) están particularmente ornados. Hicieron falta 40 artesanos trabajando durante dos meses para crearlos. El resultado final es muy elaborado y asombroso. Los vestidos de las mujeres son muy voluptuosos y acentúan el pecho. Es muy precisa históricamente, y refleja el hedonismo y la estética fastuosa de la Dinastía Tang.
Aunque La Maldición de la Flor Dorada es mi tercera película de acción, realmente creo que la historia es el elemento más importante en cualquier película. La acción sólo es un modo de contar la historia. Es un conductor mediante el que se revelan las relaciones y se resuelven los conflictos.
Ching Siu-Tong (Director de acción) y yo hemos colaborado en muchos proyectos. Su diseño de la acción se luce en la escena de la batalla donde miles de guerreros con armaduras doradas cargan contra el palacio. Esta escena central también es una de mis favoritas. En esta secuencia, en medio de actividades festivas, se revelan los horribles secretos de la familia imperial. Fuera de Palacio se produce un golpe de estado. Esta escena condensa el pasado y el presente de la casa imperial. La familia se enfrenta a su mayor crisis mientras el régimen está al borde del colapso total. Para mí, este es el momento clave de la película.
La Maldición de la Flor Dorada fue adaptada por el director Zhang Yimou, Wu Nan y Bian Zhihong a partir de una de las obras teatrales del siglo XX más aclamadas de China, “ThunderStorm” de Cao Yu. La obra, escrita y ambientada en los años 30, dramatiza la desintegración de una familia adinerada de industriales. A pesar del escenario moderno, las luchas de clases por el poder de la obra son igualmente aplicables a los días imperiales; el rico patriarca controla su corporación y su dinastía familiar con el poder absoluto de un Emperador. Los cineastas trasladaron esta historia clásica ambientada en un imperio metafórico, al distante y casi de cuento de hadas Imperio Tang Posterior.
El otro material fuente principal de La Maldición de la Flor Dorada es la tradición cinemática de las wuxia, las películas de artes marciales. Como en sus primeras películas de acción, Hero y La Casa de las Dagas Voladoras, el director Zhang Yimou enriquece el género con historias poderosas, caracterizaciones sutiles y un espectáculo rico, pero también el hecho de que sea un maestro de la acción entusiasta y la excitación es un una marca del género.»
Copyright © 2006 Sony Pictures. Todos los derechos reservados.



ENLACES DE INTERÉS





lunes, 12 de abril de 2010

VATEL


Vatel es una película dramática basada en la vida del cocinero francés del siglo XVII François Vatel, dirigida por Roland Joffé y protagonizada por Gérard Depardieu, Uma Thurman y Tim Roth. La película fue nominada para un Academy Award for Best Art Direction - Set Decorationy fue la apertura del Festival Internacional de Cannes del año 2000.
Castillo del Príncipe de Condé, finales de abril de 1671. François Vatel es el intendente fiel y devoto del Príncipe de Condé, un hombre orgulloso pero envejecido y arruinado que intenta recobrar los favores del rey Luis XIV de Francia y espera que éste le confíe el mando de una campaña militar contra los holandeses. Para la ocasión, Condé, que solamente se somete a su rey, pone en manos de Vatel el destino de su casa, encargándole la dura tarea de organizar la recepción de toda la corte de Versalles en su castillo de Chantilly.
Se prevén unas fiestas que duren tres días y tres noches y, por supuesto, deben resultar deslumbrantes. Vatel, a fin de llevar a cabo tal empresa, se pone al mando de todo un ejército de sirvientes, hombres y mujeres de todas las edades que trabajan sin descanso para sorprender y satisfacer a su rey. Vatel concibe las fiestas por temas, con menús muy elaborados y puestas en escena grandiosas que encantan al rey. En medio de todo este frenesí, Vatel es seducido por Anne de Montausier, dama de compañía de la reina y objeto del deseo del pérfido Lauzun y del propio rey.


Dirección: Roland Joffé.
Paises:
 Francia / Reino Unido.
Año: 2000.
Duración: 117 min.
Interpretación: Gérard Depardieu (François Vatel), Uma Thurman (Anne de Montausier), Tim Roth (marqués de Lauzun), Timothy Spall (Gourville), Julian Glover (príncipe de Condé), Julian Sands (Luis XIV), Murray Lachlan Young (Felipe de Orleans), Hywel Bennett (Colbert), Richard Griffiths (dr. Bourdelot).
Guión original: Jenne Labrune.
Adaptación inglesa: Tom Stoppard.
Producción: Alain Goldman y Roland Joffé.
Música: Ennio Morricone.
Fotografía:
 Robert Fraisse.
Montaje: Nöelle Boisson.
Diseño de producción: Jean Rabasse.
Dirección artística: Louise Marzaroli.
Vestuario: Yvonne Sassinot de Nesle.
(http://www.labutaca.net/films/3/vatel1.htm

jueves, 18 de marzo de 2010

El cine expresionista aleman

Cine expresionista alemán es el nombre que se le da a un grupo de producciones cinematográficas con ciertos aspectos en común. Este estilo de hacer cine tiene su correspondencia con la corriente expresionista, llamada así por contraste con la corriente impresionista del siglo XIX en pintura, es decir, con aquél tipo de pintura en la que prima la «expresión subjetiva» sobre la representación de la objetividad. Esta pintura recurría a colores hirientes y ritmos lineales muy fuertes. Arraigó fundamentalmente enAlemania, de donde surgió el movimiento Die Brücke (el puente), fundado en 1905 por unos estudiantes de arquitectura.
Al cine llega, de forma tardía, con El gabinete del doctor Caligari, película inspirada en una serie de crímenes sexuales que tuvieron lugar en Hamburgo, Alemania. Narraba los estremecedores crímenes que cometía Cesare, bajo las órdenes hipnóticas del doctor Caligari, que recorría las ferias de las ciudades alemanas exhibiendo a su sonámbulo. La idea de los guionistas era la de denunciar la actuación del Estado alemán durante la guerra.
Pero Robert Wiene, que será quien la dirija, añadirá dos nuevas escenas al guión, una al principio y otra al final, que cambiarán todo el sentido de la historia, pues se convierte en el relato imaginario de un loco que cree ver en el director del hospital psiquiátrico en el que se halla al terrible doctor Caligari.
El principal atractivo de la película reside en su anormalidad escenográfica, con chimeneas oblicuas, reminiscencias cubistas y ventanas con forma de flecha, todo ello con una función meramente dramática y psicológica, y no como algo decorativo. Es cierto que el azar va a contribuir a realzar ese dramatismo, ya que, debido a la limitación de la iluminación en el estudio donde se rodó, se decidió pintar los decorados con luces y sombras.
Otra característica a destacar será el maquillaje de los actores, y su interpretación. El gabinete del doctor Caligari obtendrá un gran éxito. Será, junto al personaje de Charlot, el primer gran mito de la historia del cine. Los críticos franceses acuñaron la palabra caligarismo para designar las películas alemanas de la nueva estética. Wiene dirigirá varias obras más en años sucesivos, pero jamás conseguirá alcanzar el éxito ni la calidad artística de Caligari. Con la llegada de los nazis al poder decide exiliarse y fallece en París en 1938.
El expresionismo evolucionará sustituyendo las telas pintadas por los decorados e dando paso a una iluminación más compleja como medio expresivo. Esto da origen a una nueva corriente que se conocerá como Kammerspielfilm, que posee su origen en las experiencias realistas del teatro de cámara de Max Reinhardt, famoso director teatral de la época.
La estética de la Kammerspielfilm se basa en un respeto, aunque no total, de las unidades de tiempo, lugar y acción, en una gran linealidad y simplicidad argumental, que hace innecesaria la inserción de rótulos explicativos, y en la sobriedad interpretativa. La simplicidad dramática y el respeto a las unidades permiten crear unas atmósferas cerradas y opresivas, en las que se moverán los protagonistas
Tomado de wikipedia

El gabinete del Doctor Caligari de Robert Wiene

El gabinete del doctor Caligari (titulo original Das Cabinet des Dr. Caligari) es una película muda de 1920 dirigida por Robert Wiene, considerada la pionera del cine expresionista alemán. Su productora es Decla. Fue una de las primeras películas producidas en los estudios alemanes UFA.
El productor, Erich Pommer, de la Decla-Bioscop, quería que fuera Fritz Lang quien dirigiera la película, pero Lang tenía otros compromisos en ese momento, de modo que acabó siendo Wiene quien la dirigió.
Narra los crímenes que cometía el sonámbulo Cesare, bajo las órdenes hipnóticas del doctor Caligari, quien lo exhibía en ferias de ciudades alemanas. La idea de los guionistas era la de denunciar la actuación del Estado alemán durante la guerra: para ellos, Caligari inducía a un sonámbulo a cometer asesinatos del mismo modo que el Estado alemán inducía a un pueblo dormido a perpetrar crímenes, que de hecho se consumarían una década después, en la II Guerra Mundial. El guión original de la película, de Hans Janowitz y Carl Mayer, fue modificado y Wiene, seguramente presionado por la productora y ésta por las autoridades alemanas, añadió una escena inicial y otra final que trastocaban el sentido de la historia, quedando convertida en el relato de un loco.
La cinta es considerada como el primer film expresionista de la historia, y destacan los decorados distorsionados que crean una atmósfera amenazante. Los responsables de la escenografía fueron Walter Rörig, Walter Reimann y Hermann Warm, miembros del grupo Strum. El expresionismo fue una edad dorada del cine, en donde los mayores representantes fueron: Fritz Lang, George Wilhelm Pabst y F.W. Murnau, Paul Wegener.
La película se caracteriza por la estilización de los decorados (retorcidos y con ángulos imposibles), la forma exagerada de actuar y el coloreado posterior de las escenas, dejándolas en tonos azules, sepia o verdes. Hay también un curioso uso de máscaras para hacer fundidos en negro progresivos, dejando destacada una parte de la acción.
Los decorados están distorsionados, ya que se representan como si fueran una maqueta o cartones pintados superpuestos para crear ilusiones. De esta manera se genera una sensación de angustia y de opresión casi constantes; nos encontramos ante un mundo puntiagudo y lleno de angulos, constantemente amenazador. Se enfatizan sombras oscuras y contrastes, como en su comienzo, al aparecer la chica que resalta del fondo. Se nota que hay un uso de luces artificiales. El expresionismo influiría luego, por ejemplo a Hitchcock.
Aunque la película es a menudo considerada una crítica contra el totalitarismo alemán, el final puede ser interpretado también como una oda al poder y la autoridad en contraposición a la anarquía y la locura.
Tomado de Wikipedia

viernes, 26 de febrero de 2010

MÁS ALLA DE LOS SUEÑOS: COMENTARIO

Esta película, independientemente de la trama, que a ratos es exageradamente dramática y emocional, tiene el gran mérito de crear una serie de paisajes fantásticos muy bellos y sublimes, que a las claras tienen su fundamento en los conocimientos artísticos del director  Vincent Ward, que se conoce que también pinta.
El cielo privado del protagonista (Robin Williams) tiene un punto de contacto con los cuadros que su esposa (que luego se suicida) pinta, creando un efecto interesantísimo cuando Williams “entra” en la pintura y  se mancha todo de óleo.  Me recuerda a uno de los “sueños” de Kurosawa, en el que “entra” en un cuadro de girasoles de Van Gogh. Hasta es posible la influencia, ya que la película de Kurosawa es del año 90. Quien sabe.
La película ganó un Oscar por los efectos especiales, a pesar de lo cual es poco conocida. Es una muestra de la ilimitada capacidad del cine para crear paisajes inexistentes y el creciente papel de la tecnología digital en las realizaciones.  En este sentido, un punto de referencia es “Mas allá de los sueños”, luego “Final Fantasy” (Hirobu Sakaguchi, 2001), un primer esfuerzo por hacer películas sobre la base de “crear” digitalmente personajes humanos de sorprendente calidad gráfica, y el apogeo, sin duda es “Avatar”.
Esa ilimitada capacidad de crear espacios fantásticos en el cine sobre la base de las tecnologías digitales se ha trasladado también a la arquitectura. Nunca antes hemos tenido herramientas tan potentes y complejas que han modificado definitivamente nuestra capacidad de percibir y crear el espacio. Es nuestro deber dominar esas tecnologías, y ponerlas al servicio de una arquitectura arraigada profundamente en nuestra realidad y que incorpore valores universales.

MAS ALLÁ DE LOS SUEÑOS (Vincent Ward, 1998)

Esta película no pasaría de ser un pastelón de mucho cuidado si no fuera por su preciosa estética, que reconozco me sorprendió muchísimo. La historia es excesivamente melodramática y va a la caza de la lágrima fácil, cosa bastante lógica en un dramón como el que se nos presenta aquí: se trata de la historia de una familia, ya rota por la pérdida de su hija tras una larga enfermedad, cuya muerte dejó tocada a la madre, que intentó suicidarse. Cuando la pobre familia empieza a levantar cabeza, el padre y el otro hijo del matrimonio mueren en un accidente de coche, y la esposa, incapaz de soportar más, se suicida. Hasta aquí, dramón del quince, y a partir de aquí, pequeña incursión en el terreno de lo fantástico cuando el argumento se convierte en una misión de rescate. ¿Qué rescate? Pues el de la madre, a quien el sufrido y enamoradísimo marido (Robin Williams en otro de esos papeles dramáticos que caracterizan su cine más reciente) tendrá que ir a rescatar del infierno, al que ha caído por haberse suicidado.
Repito, pese a la relativa originalidad del argumento, lo más bonito que tiene la película no es el excesivo lloriqueo con el que es tratada, sino la manera en que se nos cuenta. Mediante flashbacks conocemos la historia de la familia, de la muerte de la hija, del problema mental de la esposa (una muy correcta Annabella Sciorra), y todo ello relacionado con los cuadros que pintaba la esposa, que servirán de escenario del particular cielo e infierno de la familia. Es en este aspecto donde destaca la cinta, con esa estética que parece pintada al óleo, vivísima, colorista y con una fotografía muy bonita para los momentos en el "cielo" (colores maravillosos, luz, flores de acrílico y paisajes recreados con mucha originalidad plástica) y angustiosa y asfixiante en el "infierno" (oscuridad, ruinas, suciedad, arañas y frío). Por supuesto la fantasía acabará con un final feliz, con la típica lección de que el amor vence incluso a la muerte, etc., etc., muy bonito. Nada del otro mundo. Pero insisto, lo más bonito es ver la película en un buen DVD y una gran pantalla para apreciar la peculiar estética que se han montado (y en Blu-ray ya debe ser una pasada, aunque no sé si ha salido), porque como película solo es un pastelito más. Entretenida, lacrimógena y bonita. Lo que se le pedía, supongo.

MAS ALLÁ DE LOS SUEÑOS (Vincent Ward, 1998)





No. No se trata de un anuncio de la Dirección General de Tráfico. Tampoco adapta novela alguna de Danielle Steele. El original literario de base es una obra del gran Richard Matheson que, amén de excelente novelista (Soy leyenda, El increíble hombre menguante, La Casa Infernal) también ha destacado por sus guiones para Roger Corman, el más primerizo Steven Spielberg, incluso la excelente teleserie Kolchak o algún episodio de Star Trek.
En esta ocasión el guión ha corrido por cuenta de Ron Bass, quien, entre algún que otro despiste, tiene trabajos destacables como El club de la buena estrella (The Joy Luck Club, 1993), de Wayne Wang. Aún así, muchos aficionados hubiéramos preferido en tales labores al señor Matheson, que su oficio tiene.
En lo que no cabe ninguna duda es en el acierto de tener a Vincent Ward a la dirección, pues es soberbio como creador de atmósferas, incomparable en el plano estético, y siempre sabe dotar de irrealidad y estilización a las situaciones más cotidianas. Su mirada es especial; taciturna, reposada, mágica... No es ninguna exageración afirmar que Ward es uno de los realizadores más personales y herméticos con que cuenta el fantástico hoy día.
En cuanto al reparto, lo encabeza Robin Williams. Cada vez que pone cara de "padrazo" remueve al empacho. Pero por fortuna la réplica femenina viene de la mano de Annabella Sciorra. Nadie como ella para expresar la crispación de una mujer maltratada, ya lo demostró en El Funeral (The Funeral, 1996), de Abel Ferrara. Como El Rastreador tenemos a Max Von Sydow, del que no se pueden decir más que elogios...
Y es que este guión, que en manos de otro hubiera devenido en aparatoso folletín, en manos de Ward resulta elegante y poético. En el primer tercio de película abundan los fundidos en blanco (literal), lo cual dota de cierta evanescencia a los acontecimientos, invitando desde el principio a la introspección.
Sorprende el excelente uso de las elipsis, que crean una lírica fantasmal y melancólica. En este sentido, no podemos evitar la tentación de hablar de una secuencia: plano general; en el centro del encuadre, un coche avanza, ligeramente ralentizado, albergando a los dos hijos con la niñera; en los extremos del generoso scope, los árboles son suavemente mecidos por el viento; de los árboles brotan flores azul jacarandá, insólito color; la voz en off de Robin Williams dice: "Fue la última vez que Annie y yo los vimos con vida". Con esa sutileza despacha Ward la muerte de los niños.
Poco a poco, esta alucinada narración irá tomando tintes fantásticos, pues el padre al morir llegará a su Paraíso particular, un bello óleo impresionista que remite a obras de Monet o Van Gogh. Esta ensoñación tiene su coherencia, pues la mujer es pintora y marchante en una galería (acierto de guión; en la novela de Matheson Annie trabajaba en una simple empresa).
Así, la película tiene una impresionante parte de fantasía blanca, que concluye cuando Robin Williams ha de descender al Infierno, cual Orfeo, para recuperar a su amada. El Infierno según Ward recuerda al relato "Dagon", del genio de Providence, H. P. Lovecraft, pues el fondo oceánico emerge a la superficie, aunque en la película cubierto por cuerpos humanos agonizantes cubiertos de tierra y barro. Es ésta otra curiosa coincidencia, con el desenlace de El Más Allá (L'aldila, 1980), del justamente menospreciado Lucio Fulci.
De ese modo, se pasa del colorismo al monocromatismo tenebroso y expresionista de la última parte del film. Ciertamente, esta parte parece algo precipitada, lo cual hace pensar que en la sala de montaje ha quedado material sin utilizar. Ojalá dentro de un tiempo tengamos un director's cut... En fin, sólo son suposiciones.
Resulta sintomático el desprecio que tanto crítica como público han profesado a esta película. Quizás se deba a su cadencia, a su sosiego, a su falta de atropellos; en definitiva, a que el público de hoy en día está sobre-estimulado y no tiene tiempo para deleitarse o demorarse contemplando una obra de arte.

lunes, 15 de febrero de 2010

ROMA FELLINI




La película de Fellini expresa una visión de Roma que mezcla las impresiones actuales de la arquitectura de la ciudad, el bullicio, el tráfico, la velocidad, con recuerdos de juventud del propio Fellini y con muchas fantasías que satirizan algunos aspectos de la ciudad, como el famoso desfile de modas eclesiástico.
La película no tiene una trama lineal, comprensible. Es más bien un collage que mezcla la realidad, la historia, las fantasías oníricas, los recuerdos juveniles del director.   Es como todas las películas de Fellini: intimistas, personales, autobiográficas.
Su expresión rompe con el relato tradicional, no hay un héroe, no hay enseñanza o moraleja, no hay una historia. Se muestra en fragmentos significativos sin continuidad.  Se podría decir que es una serie de ensoñaciones sobre Roma mostrados como lo hace nuestro pensamiento holográfico, en el cual todos los puntos están conectados independientemente del tiempo y el espacio.
Y es  una visión comprometida de la ciudad, no solo los aspectos “objetivos” su arquitectura, el tráfico, el bullicio, la historia precedente, sino también lo “subjetivo”: valoraciones, fantasías, impresiones, sueños, críticas.  
A continuación un excelente artículo:


ROMA (Roma, 1972)                   

La commare seca

«A mi Roma me gusta mucho. Es una especie de jungla, cálida, misteriosa, donde uno puede esconderse...» (1)
Federico Fellini nació en Rímini, en el norte de Italia, y sus orígenes provincianos, así como los recuerdos de esa infancia y adolescencia vividas en la pequeña población norteña, fueron a menudo reflejados en sus películas, cuya mejor muestra la configura la loada Amarcord (1973), de la cual, dicho sea de paso, se pueden encontrar claros signos premonitorios en Roma. Fellini partió hacia la capital en el año 1938, iniciando sus primeros contactos con el mundo cinematográfico a través de su trabajo como periodista para la publicación Cinemagazzino, hecho que propició que conociera en Cineccità a Roberto Rosssellini, para el cual trabajaría como ayudante en la maravillosa Roma città aperta (1945). Fellini plasmó en numerosas de sus películas rasgos autobiográficos, sobre todo a partir de 8 1/2 (1963), obra considerada, junto a la genial La Dolce Vita (1960) como el film fronterizo entre un primer período más ligado a la influencia del neorrealismo, con obras culminantes como La Strada (1954) y Le Notti di Cabiria (Las noches de Cabiria, 1957) y una segunda etapa mucho más introspectiva y personal, y por ello también menos comprendida y celebrada tanto por la crítica como por el público. Las alusiones autobiográficas son constantes en este segundo período creativo, aunque ya fueron anunciadas en los personajes y experiencias vitales y existenciales del periodista Marcello Rubini de La Dolce Vita y sobretodo del Guido Anselmi de 8 ½ , ambos considerados como una especie de alter ego del director italiano.
Pero el cine de Fellini, más que permitir un hallazgo de experiencias vividas por el director y posteriormente plasmadas en la pantalla, se puede entender como una suerte de herramienta maravillosa que permitió al realizador reflexionar sobre los temas y aspectos de la vida que más le conmovieron o interesaron. Sus películas, sobre todo las de esta segunda etapa, pese a estar plagadas de elementos que podría parecer que remiten en mayor o menor medida a situaciones vividas, son más bien oportunidades ofrecidas al realizador para exponer sus pensamientos más profundos sobre su vida y su entorno. Así, por ejemplo, son más que conocidas las alusiones reiteradas en su cine al mundo y a la imaginería del circo, mundo que Fellini afirmó abiertamente no conocer en profundidad pero sí en esencia, puesto que despertó en él desde su más tierna infancia una fascinación y una embriaguez que lo hacía sentir como suyo, como si realmente le perteneciera (2). La vida circense podía equipararse muy bien, según palabras del mismo Fellini (3) al trabajo del cineasta, del mismo modo que Roma podía muy bien funcionar como la Rímini tantas veces añorada y rememorada.
Roma comienza con el plano de una roca en una carretera en la que hay indicada la distancia hacia la capital desde Rímini, exactamente 340 km.. Ésa es para el realizador la primera imagen que recuerda sobre la ciudad. A partir de ahí, la película se desarrolla en diferentes bloques alternados entre ellos, articulados mediante una voz en off que pretendidamente es la del mismo director (de hecho la voz la puso el cómico y transformista Aghiero Noschese) y que alterna los recuerdos del realizador sobre su infancia y adolescencia en el pueblo con las experiencias vividas de joven a su llegada a la capital y con las escenas del presente en los años setenta en las que, en una especie de diario de filmación, se reconstruye la vida y el trabajo del director durante el rodaje del film. Esta utilización del recurso del metacine no era nueva en la filmografía de Fellini, ni se agotaría con este film. De ello dan muestra no sólo la obviedad en el oficio y las vivencias del protagonista de 8 y 1/2, sino también la presencia del cine en numerosas escenas de sus películas, como en el flirteo de Fausto en la sala oscura con una desconocida en Il Vitelloni (Los inútiles, 1953), las fantasías con la Gradisca enAmarcord, o el delicioso final de E la Nave va... (1983), en el que la ficción se desenmascara para mostrar ante un perplejo espectador el equipo de rodaje y los decorados.
Roma se configura como un collage a medio camino entre el documental y la ficción sobre la visión que Fellini tenía de la ciudad. La capital debió ser para el joven director la puerta de escape a una vida provinciana de burgués acomodado, vida que muy probablemente se podría haber asemejado a la de los protagonistas de Il Vitelloni , y que, como le sucedía al joven Alberto en ese film, quien huía al final en tren hacia Roma, decidió el director cambiar por otra muy diferente en la ciudad. El retrato que realiza Fellini de Roma es muy personal y del todo parcial, opuesto y lejano a la falsa objetividad que unos estudiantes le solicitan al autor, mientras en una escena del film están rodando en Villa Borghese. Los jóvenes le preguntan a Fellini por qué no se sirve de su película para denunciar sus problemas y preocupaciones. El director evade la cuestión un tanto incómodo, simplemente no le interesa, su intención es mostrar una Roma totalmente personal y alejada de cualquier intencionalidad política o social. La mirada de Fellini hacia la ciudad es una mirada cargada de nostalgia y de cariño, Roma es analizada como si de un pueblo se tratase, con su gente y sus calles, sus costumbres y rituales. Muestra de ello son la escena de las familias cenando en la calle que acogen e invitan amablemente al joven Fellini, o la secuencia preferida por el director, la fiesta de Noantri en el Trastevere, en la que gente de todo tipo de reúne para la celebración. Entre ellos se encuentra el escritor americano Gore Vidal, quien expone los motivos por los cuales vive en Roma. Para él Roma es la ciudad del cine, de la Iglesia, del Gobierno, elementos todos ellos que tratan sobre lo mismo: la ilusión.
La visión mitificada de la Roma Imperial propagada hasta la saciedad por la educación fascista y religiosa que vivió Fellini es evocada por éste en las escenas relativas a su infancia en Rímini. De entre ellas, destaca el pase de diapositivas en la escuela, en el que entre los monumentos e iglesias romanos se cuela una culonnaespectacular que provoca el algarabío y la revolución entre los chiquillos, la escenificación en el teatro de la muerte de Julio César, o las escenas en el cine, en las que una familia en pleno asiste boquiabierta a la representación de los peplums de la época. Se trata de una Roma ya muerta aunque no olvidada, cuyo recuerdo se muestra en los cadáveres de los edificios, los cuales se asemejan con la iluminación nocturna a calaveras con las cuencas vacías, y que son bellamente llevados a la pantalla en la secuencia final del film, en la que, como si de un tour turístico se tratase, se acompaña la invasión de unos motoristas durante la noche por las calles desiertas de la ciudad, contraponiendo así de manera poética y bellísima el presente con el pasado. Roma es una película sobre el paso del tiempo, sobre la presencia inmediata e irremediable de la muerte en la realidad. Esta muerte, la commare seca para los romanos, no sólo es evocada en la arquitectura de los edificios o en las ruinas encontradas por las excavadoras del metro, los frescos de una casa romana de más de dos mil años que son erosionados y tristemente borrados por la irrupción del aire nocivo de las obras en las estancias antiguas - qué bella es esta escena, y qué genial el guiño felliniano de dibujar entre los rostros pictóricos el de uno de los trabajadores de las obras, quien extrañamente comienza a encontrarse mal en el momento de la profanación de la estancia-, la muerte está presente en muchos momentos del film, de manera especial en la que es sin duda la secuencia magna de la película, el más que recordado y discutido desfile de trajes religiosos en el palacio de la condesa Domitilla. La secuencia se inicia con una alusión directa al paso del tiempo, el desenpolvamiento de los retratos de personalidades eclesiásticas del pasado. Estos retratos son colgados en una gran estancia, en la que se va a desarrollar un acto tan extraño como divertido. La condesa ha invitado a un cardenal y a numerosas personalidades de la Iglesia a asistir a un desfile de modas de trajes eclesiásticos. Ante los espectadores (los retratados y los presentes), van apareciendo modelos cada vez más sofisticados e irrisorios, que dan muestra de uno de los intereses frecuentes en Fellini: mostrar la contradicción que se establece entre los principios ideológicos y dogmáticos propagados por la Iglesia, y la sofisticada parafernalia de lujo y fastuosidad con la que la misma se ha envuelto a través de los años. Como culminación de esta exagerada sátira felliniana, el personaje del Papa aparece como si de una divinidad se tratase, envuelto de blanco y oro y provocando el éxtasis entre los presentes, de manera muy especial en la condesa Domitilla. Ésta mujer, madura y estropeada por los años, dista mucho de parecerse a las típicas donnas fellinianas, voluptuosas y bellísimas como la diosa-Silvia de La Dolce Vita, o la Suzy de Giulietta de los espíritus(1965). En Roma, las mujeres son en casi todos los casos señoras ya maduras, erosionadas ellas también por el tiempo, como las prostitutas que frecuentaba de joven el director o las turistas que se hacen fotos en Villa Borghese. Como excepciones, claro está, para no contrariar el gusto manifiesto del realizador, estan las que mantienen alguna aventura con él, como la bella prostituta disfrazada de Maciste o la cantante rusa del refugio.
Fellini busca en el film un símbolo que ejemplifique lo que significa Roma para él, y cree encontrarlo en la mismísima Anna Magnani, seguida e importunada por el realizador a la puerta de su casa, y que se niega cansinamente a contestar a las preguntas del director. Fellini manifiesta que la actriz puede simbolizar su imagen de la ciudad, simbiosis perfecta entre una virgen vestal y una loba, entre una aristócrata y una prostituta. Ciertamente, para el realizador Roma evoca la imagen de una madre, como la loba mitológica fundadora de la ciudad, figura aludida en diversas ocasiones a lo largo del film, en especial en el personaje de la matrona de la pensión, que acoge en sus brazos al hijo que necesita el calor de su inmenso cuerpo, o las sombras de los perros en las solitarias calles nocturnas, como espíritu perenne de la presencia de esa madre que amamanta a sus habitantes. Roma, distante y cercana para Fellini, familiar y extraña a partes iguales, en la que el director se siente como en su casa pero a la que no puede acceder fácilmente y de la que no consigue desentrañar su esencia verdadera. Como metáfora de este difícil acceso, la dificultosa entrada a la urbe por el nudo de autovías y autopistas que rodean la ciudad(4), los anillos de Saturno como los denominaba el director, figura extraña y curiosa ésta, puesto que este dios acabó por devorar a sus hijos.
(1) Marcelo Rubini en La Dolce Vita. (2) Esta reflexión sobre lo que suponía el circo y su parafernalia y personajes para el realizador la expone en Hacer una película, Ed. Paidós, Barcelona, 1999 (1a ed. Zürich, 1980) pp.153 y ss.
(3) Íbidem, p.158.
(4) Hay que destacar que esta secuencia, al igual que la mayor parte del film, inlcuida la cena en plena calle, la fiesta en el Trastevere, las obras en el metro o el Palacio de la Condesa fueron rodadas en espectaculares decorados construidos en Cinecittà.
                                                                       
  
http://www.miradas.net/0204/estudios/2004/01_ffellini/roma.html

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